Cámara de Comercio de La Vega destaca la relevancia estratégica de la Autopista del Ámbar
El ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, y el director general del Fideicomiso RD Vial, Hostos Rizik, presentaron ante representantes del sector productivo de La Vega los principales alcances de la Autopista del Ámbar, una infraestructura concebida para modificar de manera significativa la conexión entre Santiago y Puerto Plata y, con ello, abrir nuevas posibilidades de desarrollo para toda la región Norte.
El encuentro se realizó este jueves 13 de agosto de 2026 con miembros de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio y Producción de La Vega. Más que explicar las características de una carretera, la reunión sirvió para mostrar el proyecto como una pieza de una estrategia más amplia: mejorar la movilidad de personas y mercancías, acercar territorios y crear condiciones para que el turismo, el comercio y la inversión encuentren nuevos caminos para crecer.
Uno de los aspectos que más llama la atención de la obra es el tiempo estimado de recorrido. De acuerdo con lo presentado durante la jornada, la Autopista del Ámbar permitirá conectar Santiago y Puerto Plata en aproximadamente 23 minutos. Una distancia que hoy exige mucho más tiempo podría quedar comprimida por una infraestructura diseñada precisamente para hacer que el territorio parezca más pequeño. En materia económica, esa reducción no es un detalle: el tiempo también cuesta dinero, y una carretera puede convertirse, literalmente, en una herramienta de competitividad.
Paliza explicó que la construcción de esta vía responde a una visión de desarrollo que procura aprovechar el potencial de distintos territorios del país y generar oportunidades adicionales para sus habitantes. Según planteó, el Gobierno ha tenido que buscar mecanismos que permitan financiar y ejecutar las grandes inversiones que necesita la República Dominicana sin dejar de impulsar aquellas zonas que tienen condiciones para crecer.
El ministro señaló que la Autopista del Ámbar encaja dentro de esa lógica, al procurar una fórmula que permita desarrollar una infraestructura de gran impacto mientras se estimula la actividad económica de la región Norte. Turismo, producción, inversión y empleo forman parte de las áreas que podrían recibir los efectos de una conectividad más eficiente.
“Encontrar mecanismos inteligentes para poder garantizar las inversiones que necesita el país” constituye, según Paliza, uno de los desafíos de la gestión pública actual. En ese contexto, sostuvo que la autopista representa una apuesta por transformar territorios con un importante potencial económico y turístico.
La carretera, en este sentido, no debe entenderse únicamente como una vía para trasladarse de un punto a otro. Su importancia está relacionada con lo que ocurre alrededor de ella. Una conexión más rápida puede facilitar que productos lleguen con mayor eficiencia a los mercados, que los visitantes puedan desplazarse entre destinos turísticos y que las empresas encuentren condiciones más favorables para invertir. Una carretera bien diseñada funciona un poco como una arteria: no produce por sí misma todo lo que circula por ella, pero permite que el movimiento ocurra con mayor rapidez.
Durante la reunión, Hostos Rizik ofreció detalles técnicos de la obra. La Autopista del Ámbar contempla una inversión estimada en RD$32,000 millones y tendrá cuatro carriles, distribuidos en dos por cada sentido de circulación. El diseño establece una velocidad de 100 kilómetros por hora e incorpora túneles e interconexiones de tipo expreso.
Estas características buscan responder a una necesidad que va más allá de acortar tiempos. La intención es disponer de una infraestructura moderna, con capacidad para atender un flujo importante de vehículos y facilitar la conexión entre dos de los principales puntos urbanos y turísticos del Norte dominicano.
Santiago constituye uno de los principales centros económicos, comerciales y productivos del país, mientras Puerto Plata mantiene una posición destacada dentro de la actividad turística. La posibilidad de fortalecer el vínculo entre ambos territorios puede generar un efecto que trascienda las ciudades directamente conectadas y alcance a otras comunidades de la región.
Rizik informó, además, que el proceso de licitación pública nacional e internacional continúa de acuerdo con el cronograma establecido. Las consultas formuladas durante el proceso han sido recibidas y respondidas por los equipos técnicos responsables, mientras se espera que próximamente sean divulgados nuevos detalles relacionados con el diseño de la obra.
La licitación representa una etapa fundamental antes de que el proyecto pueda avanzar hacia sus siguientes fases. En obras de esta magnitud, los grandes anuncios deben convivir con estudios, diseños, evaluaciones y procedimientos administrativos. La infraestructura puede imaginarse en una presentación, pero debe sostenerse sobre planos, cálculos y decisiones técnicas. La carretera del futuro, por fortuna, también necesita existir primero en los documentos.
Los representantes de la Cámara de Comercio y Producción de La Vega recibieron con entusiasmo la información ofrecida por los funcionarios. Para el sector productivo, una mejora de esta naturaleza en la conectividad puede representar una oportunidad para ampliar mercados, facilitar operaciones comerciales y aprovechar con mayor intensidad el movimiento económico que genera la región Norte.
La participación de empresarios y representantes de la Cámara también permitió colocar el proyecto desde una perspectiva productiva. La conectividad no interesa únicamente a quienes utilizan una carretera para viajar; interesa especialmente a quienes necesitan transportar mercancías, recibir insumos, movilizar trabajadores, atender clientes y reducir los costos asociados al traslado.
Una infraestructura que disminuye tiempos y mejora las condiciones de circulación puede convertirse, por tanto, en un factor para elevar la competitividad territorial. Las empresas no operan en el vacío. Dependen de carreteras, puertos, aeropuertos, energía, agua y comunicaciones. Cuando esas piezas funcionan de manera coordinada, el territorio adquiere una capacidad mayor para atraer inversiones y generar actividad económica.
Durante la jornada también se presentaron de manera general los avances de otras obras que el Gobierno desarrolla en la provincia de La Vega. Los proyectos abarcan áreas como vialidad, agua potable y saneamiento, salud, educación y energía, dentro de una agenda de inversión pública destinada a fortalecer las condiciones necesarias para el desarrollo productivo y social de la provincia.
La presentación de estas iniciativas permitió situar la Autopista del Ámbar dentro de un escenario más amplio de inversiones. La conectividad puede ser decisiva, pero necesita acompañarse de servicios e infraestructura que permitan a las comunidades aprovechar las oportunidades que una nueva vía puede generar. Una carretera puede acercar dos ciudades; el desarrollo, en cambio, exige que las personas y los territorios tengan con qué aprovechar esa cercanía.
Paliza y Rizik estuvieron acompañados durante la actividad por representantes de distintos sectores de La Vega. Participaron la presidenta de la Cámara de Comercio y Producción, Odil Morillo; el primer vicepresidente, Hugo Concepción; el segundo vicepresidente, Ramón de Jesús Contreras; el tesorero, Richard Almonte, y el secretario, Eduardo Gómez.
También estuvieron presentes la gobernadora provincial de La Vega, Luisa Jiménez; la alcaldesa, Amparo Custodio, además de otros representantes del sector productivo de la provincia, quienes conocieron los detalles expuestos sobre la infraestructura y sus posibles efectos en la economía regional.
La Autopista del Ámbar aparece así como una apuesta que pretende cambiar algo más que el reloj de los conductores. Su propósito es modificar la manera en que se relacionan Santiago, Puerto Plata y los territorios que dependen de esa conexión, creando condiciones para que personas, productos, inversiones y oportunidades puedan desplazarse con mayor facilidad.
El verdadero impacto de una obra de esta naturaleza, sin embargo, no se medirá solamente en kilómetros construidos o minutos ahorrados. Su éxito tendrá que observarse en la actividad económica que logre estimular, en los empleos que pueda contribuir a generar, en la expansión del turismo, en la reducción de costos logísticos y en la capacidad de las comunidades para aprovechar las nuevas oportunidades.
Por ahora, el proyecto continúa avanzando en su proceso de licitación y preparación técnica. El Gobierno apuesta a que la nueva infraestructura contribuya a transformar la conectividad de la región Norte y a fortalecer la integración entre sus principales polos productivos y turísticos. La promesa es ambiciosa: que una carretera no sea simplemente un camino más, sino el comienzo de una nueva geografía económica para el Norte dominicano.


