EDUCATIVA

Estudiante de quinto grado motiva a los niños dominicanos a valorar y sacar provecho de cada jornada escolar

A pocos días de que más de dos millones de estudiantes dominicanos regresen a las aulas para iniciar el año escolar 2026-2027, previsto para este lunes 24 de agosto, una estudiante de San Juan de la Maguana convirtió la inauguración de un nuevo centro educativo en una invitación a mirar la educación no como una obligación pasajera, sino como una puerta hacia posibilidades que todavía no tienen nombre.

Crisbely del Carmen Álamo, estudiante de quinto grado de Secundaria, aprovechó la inauguración del Liceo Eliseo Viola, en la comunidad Cana de Guazumal, para dirigir un mensaje a los niños, niñas y adolescentes de todo el país. Sus palabras estuvieron cargadas de una idea sencilla, pero poderosa: estudiar, prepararse y tomar buenas decisiones puede cambiar el rumbo de una vida.

La nueva infraestructura fue inaugurada por el presidente de la República, Luis Abinader, en una jornada que también incluyó la entrega de un techado en el Centro Educativo Mercedes Consuelo Matos. Más allá del cemento, las aulas y las estructuras recién terminadas, ambas obras representan la ampliación de los espacios disponibles para que miles de estudiantes puedan desarrollar sus actividades académicas en mejores condiciones.

Durante su intervención, Álamo invitó a sus compañeros de generación a aprovechar cada jornada de clases y las oportunidades que ofrece el sistema educativo. Su llamado coincidió con un momento particularmente significativo: el país se encuentra a las puertas de un nuevo año escolar y las escuelas volverán a llenarse de voces, uniformes, cuadernos y expectativas. Como ocurre cada agosto, los planteles se preparan para recibir a estudiantes que regresan con conocimientos aprendidos, pero también con sueños todavía en construcción.

La estudiante destacó que el nuevo Liceo Eliseo Viola debe ser visto como mucho más que un edificio. Para ella, sus aulas pueden convertirse en el escenario donde comiencen a tomar forma los proyectos personales y profesionales de quienes pasarán por ellas.

En su mensaje, pidió a los estudiantes mantenerse alejados de decisiones que puedan comprometer su futuro y cuestionó la idea de que estudiar carece de valor. “No se conformen, sueñen, estudien, prepárense, porque el lugar de donde nacen no determina hasta dónde podemos llegar”, expresó.

Hay algo especialmente significativo en esa última reflexión. El origen puede marcar una historia, pero no necesariamente tiene que escribir su final. Una comunidad, un barrio o una condición económica pueden establecer obstáculos, pero la educación puede ofrecer herramientas para enfrentarlos. No es una varita mágica —ojalá la vida fuera tan obediente—, pero sí puede convertirse en uno de los instrumentos más poderosos para ampliar las posibilidades de una persona.

Álamo también animó a sus compañeros a imaginar el nuevo liceo como el punto de partida de sus aspiraciones. Su mensaje fue dirigido a estudiantes que todavía están definiendo qué quieren ser y hacia dónde desean caminar, pero que ya cuentan con algo fundamental: tiempo para aprender y oportunidades para prepararse.

La frase resume una de las dimensiones más importantes de la educación: su capacidad para conectar el presente con un futuro que todavía no existe. Un aula puede parecer un espacio cotidiano, con pupitres, pizarras y libros, pero para un estudiante puede representar el primer peldaño de una trayectoria que años después lo lleve a un hospital, una universidad, una empresa, una oficina pública o cualquier otro lugar desde donde pueda aportar a su comunidad.

La jornada en San Juan de la Maguana también estuvo marcada por la entrega de nuevas instalaciones educativas. El presidente Luis Abinader inauguró el Liceo Eliseo Viola y un techado en el Centro Educativo Mercedes Consuelo Matos, como parte de las acciones destinadas a mejorar los espacios físicos donde se desarrolla la actividad educativa.

En conjunto, las dos obras benefician a más de 1,000 estudiantes y representaron una inversión superior a los RD$100 millones. La intervención busca ampliar y mejorar las condiciones disponibles para la enseñanza y ofrecer a la comunidad educativa espacios adecuados para el desarrollo de sus actividades.

La infraestructura escolar tiene una importancia que a veces queda escondida detrás de las cifras. Una nueva aula no es solamente una habitación adicional dentro de un plantel. Puede significar que más estudiantes tengan acceso a un espacio educativo, que disminuya la presión sobre otros centros y que docentes y alumnos dispongan de mejores condiciones para desarrollar el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Lo mismo ocurre con un techado escolar. Más allá de su estructura física, permite disponer de un espacio protegido para actividades deportivas, recreativas y formativas, algo especialmente relevante en comunidades donde las condiciones climáticas pueden limitar el uso de las áreas exteriores.

Estas inversiones forman parte de los preparativos que desarrolla el Ministerio de Educación de cara al inicio del año escolar 2026-2027. Bajo la gestión del ministro Luis Miguel De Camps, la institución ha orientado esfuerzos a garantizar las condiciones necesarias para recibir nuevamente a los estudiantes en los centros educativos del país.

El desafío es considerable. Más de dos millones de alumnos están llamados a regresar a las aulas el próximo 24 de agosto, lo que convierte el inicio del año lectivo en una operación que involucra mucho más que abrir las puertas de las escuelas. Detrás de cada estudiante existen docentes, familias, personal administrativo, equipos directivos y una extensa estructura pública que debe funcionar de manera coordinada.

Porque una escuela puede construirse con bloques, acero y cemento; una educación capaz de transformar vidas necesita, además, confianza, disciplina y oportunidades.

Quizás algunos todavía no sepan qué quieren ser. No pasa nada. Para eso están las escuelas también: para descubrirlo. Lo importante es que, cuando llegue el momento de mirar hacia atrás, puedan reconocer en aquellas aulas no simplemente el lugar donde estudiaron, sino el sitio donde comenzaron a construir la historia que algún día soñaron contar.

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