EDUCATIVA

Luis Miguel De Camps ordena aumentar el número de psicólogos y orientadores en los colegios públicos

El ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, dispuso reducir de manera significativa la cantidad de estudiantes que corresponde atender a cada profesional de psicología u orientación en los centros educativos públicos, como parte de las medidas que prepara el sistema para el año escolar 2026-2027. Con esta decisión, el Ministerio de Educación busca pasar de un psicólogo u orientador por cada 300 estudiantes a uno por cada 150, duplicando así la capacidad de acompañamiento disponible para la comunidad educativa.

La medida parte de una realidad que, aunque a veces queda escondida detrás de las estadísticas académicas, tiene un peso enorme en la vida cotidiana de las escuelas: aprender no depende únicamente de libros, pizarras y evaluaciones. También intervienen las emociones, las relaciones entre compañeros, el entorno familiar y la capacidad de cada estudiante para enfrentar situaciones que pueden afectar su bienestar. Por eso, aumentar la presencia de profesionales especializados representa un paso hacia una atención más cercana y oportuna.

La disposición del ministro De Camps procura fortalecer las políticas de salud mental, bienestar estudiantil y convivencia pacífica dentro de los centros educativos, especialmente ante los desafíos que enfrentan niños, adolescentes, docentes y familias. La escuela, después de todo, no es una isla. Lo que ocurre fuera de sus muros termina entrando al aula, a veces en forma de ansiedad, conflictos, dificultades de aprendizaje o problemas de conducta. Pretender que esas situaciones no existen sería una estrategia tan eficaz como esconder el termómetro para convencer al paciente de que no tiene fiebre.

Con el nuevo esquema, los profesionales de orientación y psicología podrán disponer de mejores condiciones para acompañar a los estudiantes y atender las necesidades de la comunidad educativa. La reducción del número de alumnos asignados a cada especialista permitirá una intervención más individualizada y facilitará la identificación temprana de situaciones que requieran atención.

El objetivo no se limita a responder cuando aparece un problema. También se busca fortalecer la prevención. Una mayor presencia de psicólogos y orientadores puede contribuir a detectar señales de dificultades emocionales, conflictos de convivencia, situaciones de violencia y otros factores que, si no reciben atención a tiempo, pueden terminar afectando tanto el bienestar de los estudiantes como su desempeño escolar.

La iniciativa también tiene una dimensión relacionada con la construcción de ambientes educativos más seguros y armónicos. Cuando existen profesionales capaces de acompañar los procesos emocionales y sociales de los alumnos, las escuelas cuentan con mayores herramientas para gestionar conflictos, promover el respeto y favorecer relaciones saludables entre los distintos integrantes de la comunidad educativa.

La disposición establece, además, que se dará prioridad a las vacantes de personal docente perteneciente al banco de elegibles. Con ello se pretende garantizar que la implementación de la medida cuente con una adecuada coordinación técnica y administrativa, al tiempo que se aprovechan los profesionales que ya forman parte de los registros correspondientes del sistema educativo.

Esta decisión abre, igualmente, una posibilidad de inserción laboral para profesionales de la orientación y la psicología que integran dicho banco de elegibles. Su preparación y experiencia podrán incorporarse a una estrategia que busca ampliar la capacidad de respuesta del sistema educativo frente a las necesidades emocionales y sociales de los estudiantes.

El ajuste del nuevo coeficiente será coordinado por el Viceministro de Acreditación y Certificación Pedagógica y el Ministerio de Planificación y Desarrollo. Ambos tendrán un papel importante en la organización del proceso, de manera que el cambio en la proporción de estudiantes por profesional pueda traducirse realmente en una mayor capacidad de atención en los centros educativos.

El Ministerio de Educación plantea que la medida contribuirá también a mejorar el clima escolar. Un centro educativo donde los estudiantes pueden encontrar orientación y acompañamiento con mayor facilidad tiene más posibilidades de construir relaciones basadas en el respeto, prevenir conflictos y responder de manera temprana ante situaciones que puedan alterar la convivencia.

En ese sentido, la presencia de psicólogos y orientadores adquiere una función que va mucho más allá de la atención individual. Estos profesionales también pueden trabajar con docentes, familias y equipos directivos, ayudando a construir estrategias colectivas para enfrentar situaciones que afectan el bienestar de la comunidad educativa. La salud emocional deja así de ser un asunto aislado y comienza a entenderse como una responsabilidad compartida.

Como parte de esta estrategia, el ministro Luis Miguel De Camps sostuvo reuniones con representantes del Colegio Dominicano de Psicólogos (Codopsi) y del Colegio Médico Dominicano (CMD). Estos encuentros forman parte de una agenda de articulación interinstitucional destinada a fortalecer las políticas relacionadas con la salud mental, el bienestar y el acompañamiento integral de los estudiantes.

La participación de organizaciones profesionales vinculadas a la psicología y la medicina permite incorporar conocimientos especializados a la discusión de las políticas educativas. La escuela necesita maestros para enseñar, pero también requiere profesionales capaces de comprender y atender las dimensiones emocionales, sociales y psicológicas que acompañan el proceso educativo.

El cambio del ratio cobra especial importancia dentro de los esfuerzos que desarrolla el Ministerio de Educación para fortalecer la convivencia escolar en todo el territorio nacional. La intención es avanzar hacia espacios donde los estudiantes puedan aprender en condiciones más seguras, inclusivas y favorables, reduciendo aquellos factores que pueden convertirse en obstáculos para su desarrollo.

La decisión también refleja una concepción más amplia de la educación. Durante mucho tiempo, el éxito escolar se ha medido principalmente mediante resultados académicos, calificaciones y niveles de aprendizaje. Esos indicadores siguen siendo importantes, por supuesto, pero resultan insuficientes para describir la experiencia completa de un estudiante. Una buena educación también debe preocuparse por cómo se siente, cómo se relaciona, cómo enfrenta las dificultades y qué herramientas tiene para construir su proyecto de vida.

Desde esta perspectiva, reducir la cantidad de estudiantes asignados a cada psicólogo u orientador supone reconocer que la atención personalizada necesita tiempo. Un profesional que debe responder a las necesidades de 300 estudiantes enfrenta una realidad muy distinta a la de quien trabaja con 150. La diferencia no es solamente matemática; puede significar más oportunidades para escuchar, identificar señales de alerta, conversar con las familias y desarrollar acciones preventivas.

La medida, además, se inserta en la preparación del año escolar 2026-2027 y forma parte de las acciones que buscan mejorar las condiciones en que estudiantes y docentes regresarán a las aulas. El propósito es que la recuperación y fortalecimiento del sistema educativo no se limite a infraestructura, equipamiento o resultados académicos, sino que incluya también el bienestar de quienes hacen posible la vida escolar.

El Ministerio de Educación sostiene que esta política responde a la visión del ministro Luis Miguel De Camps de impulsar una educación centrada no solamente en el fortalecimiento académico, sino también en el desarrollo integral de los estudiantes y en el bienestar de toda la comunidad educativa.

La reducción del ratio, en definitiva, plantea una idea sencilla pero profunda: para cuidar mejor a los estudiantes hay que estar más cerca de ellos. La educación puede enseñar matemáticas, ciencias, lengua o historia, pero también debe ofrecer herramientas para afrontar la vida. Y en esa tarea, la presencia de psicólogos y orientadores no es un complemento decorativo, sino una pieza cada vez más necesaria.

Con esta disposición, el sistema educativo dominicano busca ampliar su capacidad de acompañamiento, fortalecer la prevención de situaciones de riesgo y favorecer una convivencia escolar más pacífica. El desafío ahora será convertir la nueva proporción establecida en presencia efectiva dentro de las escuelas y en atención de calidad. Porque reducir una cifra sobre el papel es relativamente sencillo; conseguir que cada estudiante encuentre a tiempo a alguien preparado para escucharlo es donde empieza el verdadero trabajo.

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