AGRICULTURA

Ministro de Agricultura destaca la trayectoria y contribución de la Comisión Nacional del Cacao al cumplir 50 años

El ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, destacó la importancia que tiene la cadena de valor del cacao para la economía de varias regiones de la República Dominicana, al encabezar el acto conmemorativo por el 50 aniversario de la Comisión Nacional del Cacao.

Durante la actividad, Espaillat resaltó que el cacao trasciende su condición de producto agrícola y representa una fuente fundamental de ingresos, empleo y desarrollo para numerosas comunidades rurales. En su intervención, definió la cadena productiva como una de las estructuras que sostienen las economías de distintas zonas del país y subrayó que su aporte ha contribuido a generar mejores condiciones de vida en territorios donde este cultivo tiene una presencia histórica.

Medio siglo después de su creación, la Comisión Nacional del Cacao llega a esta fecha con una trayectoria estrechamente vinculada al desarrollo de uno de los productos agrícolas que mayor reconocimiento internacional ha dado a la República Dominicana. Cinco décadas pueden parecer mucho tiempo, pero en el campo son apenas una parte de una historia que se construye cosecha tras cosecha, entre lluvias, sol, paciencia y manos que conocen la tierra mejor que cualquier manual.

Durante el acto conmemorativo, autoridades, productores y representantes de instituciones relacionadas con el sector valoraron el trabajo realizado por la Comisión a lo largo de estos años y su contribución al fortalecimiento de la actividad cacaotera nacional.

Entre sus principales líneas de trabajo se encuentran el acompañamiento y capacitación de productores, la promoción de buenas prácticas agrícolas, el mejoramiento de la calidad del grano y el impulso de acciones destinadas a elevar la competitividad del cacao dominicano en los mercados internacionales.

Estos esfuerzos han sido determinantes para que el país consolide una posición destacada dentro del mercado mundial del cacao de alta calidad. La producción no depende únicamente de cuánto se cosecha, sino también de cómo se cultiva, se fermenta, se seca, se almacena y finalmente se comercializa. En el cacao, como en tantas cosas de la vida, los detalles pequeños terminan teniendo consecuencias enormes.

Espaillat reconoció especialmente el trabajo de los miles de productores que, durante generaciones, han sostenido esta actividad y contribuido a que el cacao dominicano sea reconocido más allá de las fronteras nacionales.

El ministro también valoró el papel de la Comisión Nacional del Cacao como institución de respaldo para quienes trabajan en el sector, particularmente en un contexto en el que la agricultura enfrenta desafíos relacionados con el cambio climático, los costos de producción, la innovación tecnológica y las exigencias cada vez mayores de los mercados internacionales.

En ese escenario, fortalecer la cadena cacaotera implica mucho más que aumentar la producción. Supone garantizar que los productores dispongan de conocimientos, herramientas y condiciones que les permitan mantener la calidad del producto y, al mismo tiempo, mejorar la rentabilidad de sus fincas.

Una institución construida durante cinco décadas

El director de la Comisión Nacional del Cacao, ingeniero Víctor Hidalgo, expresó su agradecimiento a los productores, técnicos, colaboradores e instituciones que han acompañado el trabajo de la entidad durante estos 50 años.

Hidalgo reafirmó el compromiso de continuar desarrollando iniciativas orientadas a la innovación, la sostenibilidad y el crecimiento integral del sector cacaotero, con una mirada puesta tanto en las necesidades actuales como en los desafíos que deberá enfrentar la actividad en el futuro.

La sostenibilidad adquiere particular importancia en una actividad agrícola que depende directamente de las condiciones ambientales. Mantener la productividad de las plantaciones requiere cuidar los suelos, administrar adecuadamente los recursos naturales y adoptar prácticas capaces de responder a un clima cada vez más cambiante.

El propósito es que el cacao pueda seguir siendo una fuente de oportunidades para las comunidades rurales y que las nuevas generaciones encuentren en el campo una actividad productiva con posibilidades reales de crecimiento. Porque si el cacao tiene futuro, también lo tienen muchas de las comunidades que viven alrededor de él.

La conmemoración contó además con la participación de Kishan Dan Dewal, representante de la Embajada de la India en República Dominicana, cuya presencia puso de relieve la importancia de la cooperación internacional para continuar ampliando los vínculos relacionados con el comercio agrícola, el intercambio de conocimientos y el desarrollo de nuevas oportunidades para el sector.

La participación india también abrió una ventana hacia la dimensión internacional de una actividad que, aunque nace en las fincas dominicanas, termina formando parte de cadenas comerciales que atraviesan continentes. El grano que comienza su recorrido en una parcela rural puede terminar convertido en un producto de alto valor en mercados muy distantes.

Uno de los momentos centrales de la celebración fue el reconocimiento al legado de José Antonio Martínez Rojas y Juan Barceló Salas, productores y fundadores de la Comisión Nacional del Cacao.

Ambos fueron reconocidos por la visión y el compromiso que contribuyeron a sentar las bases de una institución que, cinco décadas después, continúa vinculada al desarrollo del subsector cacaotero dominicano.

La presencia de los fundadores durante la conmemoración permitió conectar dos momentos de la historia del cacao nacional: el de quienes apostaron por organizar y fortalecer institucionalmente el sector y el de una nueva generación que enfrenta un escenario mucho más competitivo, tecnológico y globalizado.

La mesa de honor estuvo integrada por el ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat; Kishan Dan Dewal, embajador de la India en República Dominicana; el director de la Comisión Nacional del Cacao, Víctor Hidalgo, y los productores y fundadores José Antonio Martínez Rojas y Juan Barceló Salas.

La celebración de estos 50 años sirvió así para mirar hacia atrás sin quedarse atrapado en la nostalgia. El cacao dominicano tiene una historia de esfuerzo, pero también enfrenta la obligación de reinventarse para conservar su lugar en los mercados y continuar siendo una fuente de desarrollo para el campo.

El acto concluyó con un reconocimiento a la trayectoria de la Comisión Nacional del Cacao y con un llamado a seguir fortaleciendo este subsector como componente estratégico de la seguridad alimentaria, la innovación y el desarrollo rural de la República Dominicana.

Medio siglo de trabajo deja una certeza: el cacao no es solamente una semilla que se convierte en chocolate. Es también empleo, comercio, conocimiento, identidad y sustento para comunidades enteras. Y mientras existan productores dispuestos a seguir sembrando y cosechando, la historia del cacao dominicano todavía tendrá muchas páginas por escribir.

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