AGRICULTURA

Gobierno pone en marcha PRONAMEC con una inversión que supera los RD$200 millones

El Gobierno dominicano puso en marcha el Programa Nacional de Mecanización (PRONAMEC), una iniciativa que busca cambiar la manera en que se produce en el campo mediante la incorporación progresiva de maquinaria y tecnología en las distintas etapas de la actividad agrícola. Con una inversión superior a los RD$200 millones, el programa comenzó en San Juan y está concebido para extenderse posteriormente a otras zonas productivas del país.

La iniciativa fue presentada durante un acto encabezado por el presidente Luis Abinader, en el que el ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat Bencosme, explicó los alcances de una estrategia que persigue tres objetivos centrales: elevar la productividad, reducir los costos de producción y disminuir la dependencia de mano de obra extranjera. No es un cambio menor. En el campo, donde durante generaciones buena parte del trabajo ha dependido de la fuerza de los brazos, la llegada de la maquinaria representa una transformación parecida a sustituir el machete por una herramienta de precisión.

Seis etapas para llevar la mecanización al campo

PRONAMEC fue diseñado como un proceso gradual que contempla seis etapas y que pretende llevar la mecanización a diferentes puntos de la República Dominicana. La estrategia parte de una premisa sencilla: no basta con comprar máquinas y ponerlas a disposición de los agricultores. Hay que determinar cuáles equipos funcionan mejor en cada cultivo, capacitar a quienes los utilizarán, facilitar el financiamiento y garantizar que la tecnología pueda mantenerse operativa.

La primera fase contempla la creación de Parcelas Demostrativas de Mecanización, que comenzaron en San Juan y posteriormente llegarán a Las Matas de Santa Cruz, Valverde, La Vega, Constanza y Arenoso. En estos espacios, las maquinarias serán utilizadas directamente en los terrenos agrícolas para que los productores puedan observar sus resultados y conocer de primera mano las posibilidades que ofrecen.

Estas parcelas servirán también como laboratorios a cielo abierto. Allí será posible identificar qué tecnologías se adaptan mejor a las características de cada cultivo y región, además de mostrar a los agricultores cuánto tiempo y esfuerzo pueden ahorrar determinados procesos mecanizados.

De manera paralela, Agricultura trabajará con el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP) y empresas distribuidoras para formar operadores y mecánicos especializados. La intención es que la tecnología no llegue sola: debe acompañarla el conocimiento necesario para utilizarla, repararla y aprovechar todo su potencial.

La segunda etapa estará enfocada en facilitar el acceso de los productores a los equipos. Para ello se contempla el desarrollo de mecanismos de financiamiento flexible con el respaldo del Banco Agrícola, BANDEX y entidades de la banca privada.

Este componente resulta especialmente importante para los pequeños y medianos productores, para quienes adquirir maquinaria puede representar una inversión difícil de asumir individualmente. Por eso también se promoverán esquemas asociativos y cooperativos que permitan compartir equipos y distribuir sus costos entre varios agricultores.

El propósito es ampliar los servicios de maquinaria que actualmente ofrece el Ministerio de Agricultura y aumentar progresivamente su cobertura en las principales zonas productivas.

En términos prácticos, la ruta planteada por el ministro puede resumirse en tres verbos: enseñar, financiar y expandir. Primero, lograr que el productor conozca la tecnología; después, facilitar que pueda acceder a ella y, finalmente, extender su uso por todo el territorio agrícola.

La mecanización frente al problema de la mano de obra

Uno de los argumentos centrales del programa es la necesidad de responder a la escasez y al aumento del costo de la mano de obra en el sector agropecuario. La agricultura dominicana enfrenta desde hace años una fuerte dependencia de trabajadores extranjeros, una realidad que impacta directamente los costos y la planificación de las explotaciones agrícolas.

Espaillat Bencosme sostuvo que cuando esa dependencia alcanza determinados niveles y no se buscan alternativas, el problema deja de ser exclusivamente económico o productivo y adquiere una dimensión relacionada con la seguridad nacional.

Pero la respuesta, según planteó, no consiste en dejar al productor solo frente a esa dificultad. La apuesta oficial es incorporar tecnología para que una parte cada vez mayor de las labores pueda realizarse con maquinaria.

En cultivos como arroz, maíz, sorgo y habichuela, el Ministerio estima que alrededor del 90 % del proceso puede ser mecanizado. En el caso del plátano y el banano, donde las características productivas hacen más compleja la mecanización, la meta es superar el 60 %, acompañando el proceso con una planificación adecuada de las siembras.

La estrategia también contempla avanzar posteriormente hacia otros grupos de productos, entre ellos vegetales, tubérculos y frutales.

La mecanización, por tanto, no se limita a sustituir una tarea manual por una máquina. El objetivo es intervenir toda la cadena productiva: preparación del terreno, siembra, manejo de los cultivos, cosecha y procesos de postcosecha. Si una sola etapa se moderniza mientras las demás continúan funcionando con métodos menos eficientes, la transformación queda incompleta.

Tecnología para que el productor gane tiempo y competitividad

Durante la presentación, el ministro de Agricultura insistió en que PRONAMEC no debe entenderse como un simple programa de adquisición de maquinaria. La apuesta, afirmó, está dirigida al productor y a su capacidad para generar mejores resultados.

El argumento tiene especial importancia en un contexto donde la productividad agrícola está vinculada no solo con cuánto se produce, sino también con cuánto cuesta producir. Una cosecha abundante puede perder competitividad si requiere demasiados recursos, demasiado tiempo o una cantidad de trabajadores difícil de conseguir.

La maquinaria puede modificar esa ecuación. Permite realizar determinadas labores con mayor rapidez, precisión y capacidad operativa, al tiempo que reduce la exposición del productor a las fluctuaciones de la disponibilidad de mano de obra.

Espaillat Bencosme destacó que la agropecuaria representa aproximadamente el 5.6 % del Producto Interno Bruto, genera alrededor del 8.8 % del empleo nacional y aporta cerca del 11.8 % de las exportaciones. Es decir, modernizar el campo no es una cuestión exclusivamente rural: tiene consecuencias directas sobre la economía nacional.

San Juan como punto de partida

La elección de San Juan para iniciar el programa coloca a esta provincia en el primer capítulo de una estrategia que pretende alcanzar las principales regiones agrícolas del país. La idea es que las experiencias desarrolladas allí sirvan para ajustar procesos y luego replicarlos en otros territorios con características productivas diferentes.

El ministro agradeció el respaldo del presidente Luis Abinader y el acompañamiento del Banco Mundial y del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), organismos que forman parte del apoyo a la iniciativa.

Ante productores y representantes del sector agropecuario, Espaillat Bencosme defendió la mecanización como una herramienta para fortalecer la seguridad alimentaria, mejorar la rentabilidad y atraer a las nuevas generaciones hacia una actividad que necesita modernizarse si quiere competir en un mercado cada vez más exigente.

También hay que producir de manera más eficiente, reducir pérdidas, aprovechar mejor los recursos y conseguir que la agricultura resulte económicamente atractiva para quienes hoy trabajan la tierra y para los jóvenes que deberán continuar esa tarea mañana.

Un campo que busca cambiar de ritmo

La visión planteada por PRONAMEC apunta a un campo donde la tecnología permita realizar en horas tareas que anteriormente podían consumir varios días, y donde un pequeño productor tenga acceso a herramientas capaces de multiplicar su capacidad de trabajo.

Es una transformación que va más allá de las máquinas. Cambia tiempos, métodos y posibilidades. También obliga a desarrollar nuevas capacidades técnicas y a construir mecanismos de financiamiento que permitan que la modernización no quede reservada para los grandes productores.

El verdadero éxito del programa se medirá, por tanto, cuando la mecanización deje de ser una demostración ocasional y se convierta en parte habitual de la producción agrícola dominicana.

Porque el campo del futuro no necesariamente será menos trabajador. Será, más bien, un campo donde el trabajo humano tenga mejores herramientas.

Y esa diferencia puede resultar decisiva: pasar de depender exclusivamente de la fuerza disponible a multiplicarla mediante tecnología; de reaccionar ante la escasez de trabajadores a planificar con maquinaria; de producir con limitaciones históricas a competir con mayor eficiencia.

Con PRONAMEC, el Gobierno apuesta a que la modernización llegue directamente a los terrenos agrícolas. San Juan es el punto de partida. La meta, sin embargo, es mucho más amplia: construir una agropecuaria dominicana menos dependiente, más productiva y capaz de mirar hacia el futuro sin darle la espalda a la tierra que la sostiene.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *