TECNOLOGÍA

República Dominicana abre la Tercera Cumbre Ministerial dedicada a la ética de la inteligencia artificial en América Latina y el Caribe

República Dominicana dio apertura este jueves a la Tercera Cumbre Ministerial y de Altas Autoridades sobre Ética e Inteligencia Artificial de América Latina y el Caribe, un importante encuentro que congrega a representantes de la región para abordar los desafíos y oportunidades relacionados con el uso responsable de esta tecnología en Santo Domingo a más de 20 delegaciones de la región para debatir cómo aprovechar el potencial de esta tecnología sin dejar de lado los principios éticos, los derechos humanos y el bienestar de las personas.

La apertura de la cumbre estuvo encabezada por la vicepresidenta de la República, Raquel Peña, quien reafirmó la voluntad del país de participar activamente en la construcción de una inteligencia artificial responsable y anunció que en los próximos días República Dominicana aprobará su Código de Ética de la Inteligencia Artificial. El documento recoge buenas prácticas internacionales y fue elaborado mediante un proceso de consulta y colaboración que involucró a representantes del sector público, privado, la academia y organizaciones de la sociedad civil.

El encuentro, celebrado los días 25 y 26 de junio en Santo Domingo, constituye uno de los principales espacios de diálogo político regional sobre el futuro de la inteligencia artificial y las reglas que deben acompañar su desarrollo. Participan ministros, autoridades gubernamentales, organismos multilaterales, especialistas, representantes académicos, empresas tecnológicas y organizaciones sociales de América Latina y el Caribe.

La organización está a cargo de la Oficina Gubernamental de Tecnologías de la Información y Comunicación (OGTIC), en coordinación con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y CAF -Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe-. El propósito central es fortalecer la cooperación entre los países y acelerar la adopción de políticas públicas que respondan a los principios establecidos en la Recomendación de la UNESCO sobre la Ética de la Inteligencia Artificial.

Durante su intervención, Raquel Peña planteó que el avance tecnológico debe estar acompañado por una visión que coloque a las personas en el centro. La vicepresidenta sostuvo que la inteligencia artificial debe desarrollarse y gobernarse bajo criterios de ética, responsabilidad y humanidad, una posición que adquiere especial relevancia en un momento en que estas herramientas comienzan a transformar desde la educación y la salud hasta el empleo, los servicios públicos y la manera en que circula la información.

“El propósito que hoy nos reúne nos lleva a dar una respuesta clara y firme: la inteligencia artificial debe desarrollarse y gobernarse con ética, con responsabilidad y con una visión profundamente humana”, expresó la vicemandataria.

La discusión resulta particularmente importante porque la inteligencia artificial avanza mucho más rápido que las estructuras tradicionales encargadas de regularla. Algoritmos capaces de analizar enormes cantidades de información, generar contenidos, automatizar tareas o asistir en la toma de decisiones ya forman parte de la vida cotidiana. El desafío ahora consiste en determinar cómo aprovechar esas capacidades sin permitir que la innovación termine caminando más rápido que la responsabilidad.

En ese contexto, la aprobación del Código de Ética de la Inteligencia Artificial representa uno de los principales compromisos anunciados por República Dominicana. El documento fue desarrollado mediante un proceso de cocreación liderado por OGTIC y la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental (DIGEIG), con participación de distintos sectores de la sociedad.

La incorporación de diferentes actores busca que las reglas relacionadas con el uso responsable de la inteligencia artificial no sean diseñadas únicamente desde las instituciones públicas. La tecnología afecta a toda la sociedad y, por tanto, sus principios de utilización requieren una conversación amplia que considere tanto las oportunidades económicas como los posibles riesgos.

El director general de OGTIC, Edgar Batista, destacó que la celebración de la cumbre fortalece la posición de República Dominicana dentro de la agenda regional de transformación digital y gobernanza tecnológica. Señaló que el país no solo busca incorporar inteligencia artificial en los servicios públicos, sino también participar en la construcción de estándares que puedan servir como referencia para la región.

Batista destacó que la República Dominicana mantiene firme su compromiso de involucrarse de manera activa en esta agenda, no solo mediante la incorporación de la inteligencia artificial en la gestión pública, sino también aportando a la definición de normas regionales para una gobernanza digital responsable.

La presencia de organismos internacionales también aporta una dimensión estratégica al encuentro. Anne Lemaistre, directora de la Oficina Regional de la UNESCO en La Habana, consideró que la cumbre representa una oportunidad para profundizar la cooperación entre los países latinoamericanos y caribeños en una etapa decisiva para definir cómo será gobernada la inteligencia artificial.

Lemaistre destacó que la región está mostrando disposición para construir modelos de gobernanza sustentados en principios éticos, derechos humanos y cooperación internacional. La idea resulta especialmente relevante para países que comparten desafíos similares y que pueden encontrar mayores ventajas al desarrollar respuestas comunes frente a una tecnología que no conoce fronteras.

En la misma dirección, Christian Asinelli, vicepresidente corporativo de Programación Estratégica de CAF, subrayó que la cooperación regional será indispensable para avanzar hacia una inteligencia artificial centrada en las personas. El organismo financiero regional reafirmó su disposición de respaldar los esfuerzos destinados a construir sistemas tecnológicos más inclusivos y orientados al desarrollo.

Durante las dos jornadas de trabajo, las delegaciones abordarán temas relacionados con la gobernanza de la inteligencia artificial, el fortalecimiento de las capacidades de los Estados, la innovación responsable y la cooperación internacional. También se analizarán mecanismos para impulsar marcos regulatorios y éticos que permitan desarrollar esta tecnología bajo condiciones de seguridad, transparencia, inclusión y confianza.

Uno de los grandes retos será encontrar el equilibrio entre innovación y regulación. Demasiadas restricciones podrían frenar soluciones que pueden mejorar servicios y generar nuevas oportunidades; ausencia de reglas, en cambio, podría abrir la puerta a abusos, discriminación algorítmica, vulneraciones de privacidad o decisiones automatizadas difíciles de explicar. Entre ambos extremos se encuentra el verdadero desafío: construir reglas suficientemente firmes para proteger a las personas, pero suficientemente inteligentes para no convertir la innovación en un trámite interminable.

Como parte de los resultados políticos del encuentro, República Dominicana asumirá la Presidencia Pro Tempore de este mecanismo regional, consolidando su participación en la discusión sobre el futuro de la inteligencia artificial en América Latina y el Caribe.

La responsabilidad coloca al país ante una oportunidad significativa. La inteligencia artificial ya no pertenece exclusivamente a los laboratorios ni a las grandes compañías tecnológicas; comienza a formar parte de las decisiones públicas, las empresas, las aulas y los hogares. Gobernarla correctamente será, por tanto, una tarea que exigirá conocimiento, cooperación y una clara comprensión de sus consecuencias sociales.

Con la celebración de esta tercera cumbre y la próxima aprobación de su Código de Ética de Inteligencia Artificial, República Dominicana busca proyectarse como un participante activo en esa conversación regional. La apuesta es que la tecnología sirva para ampliar oportunidades y mejorar la calidad de vida, pero sin olvidar una verdad sencilla que a veces se pierde entre tantos algoritmos: detrás de cada dato, cada sistema y cada decisión tecnológica hay personas. Y ninguna inteligencia, por artificial que sea, debería hacer olvidar eso.

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