Paino Henriques enfatizó la necesidad de una transformación ambiental para fortalecer la protección ambiental en todo el territorio.
El ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Paíno Henríquez, expuso los avances que ha experimentado esa institución mediante la implementación de Ministerio Inteligente, un modelo de gestión concebido para modernizar la administración, fortalecer las capacidades técnicas y utilizar mejor la información disponible para proteger los recursos naturales en todo el territorio dominicano.
Henríquez presentó los resultados y desafíos de su gestión durante el Foro de Gestión Gubernamental 2026, donde participó en un conversatorio junto al ministro de Energía y Minas, Joel Santos. Ambos funcionarios analizaron los avances registrados en sus respectivas áreas y los desafíos que enfrentan sectores considerados esenciales para el crecimiento y la transformación del país.
Durante su intervención, Henríquez colocó la gestión ambiental dentro de un escenario internacional marcado por tres grandes amenazas: el cambio climático, la contaminación y la acelerada pérdida de biodiversidad. Frente a este panorama, sostuvo que el Estado necesita instituciones capaces de responder con mayor rapidez, conocimiento y herramientas tecnológicas, especialmente cuando las decisiones económicas pueden tener consecuencias directas sobre los ecosistemas.
El ministro defendió la necesidad de que tanto el sector público como el privado incorporen la variable ambiental desde el momento en que comienzan a planificar sus proyectos. A su juicio, ya no resulta suficiente analizar una inversión únicamente desde la perspectiva financiera o de su rentabilidad.
“Las decisiones no solo del sector privado, sino del sector público, tienen que venir de la mano con una planificación no solo financiera y de viabilidad.
En ese contexto surge Ministerio Inteligente, una transformación institucional que procura dotar al Ministerio de Medio Ambiente de mejores herramientas para enfrentar las crecientes presiones que pesan sobre los recursos naturales. La apuesta combina tecnología, automatización, manejo de información y rediseño de procesos para conseguir una administración más eficiente, transparente y capaz de tomar decisiones sustentadas en evidencia.
Uno de los ámbitos donde ya se observan cambios importantes es el relacionado con la permisología ambiental. De los 64 servicios identificados por la institución, más de 30 han sido llevados al entorno digital, mientras continúa el proceso destinado a alcanzar una digitalización mucho más amplia y avanzar progresivamente hacia la automatización de los procedimientos.
A esta modernización se agrega la estandarización de los Términos de Referencia (TDR). La medida permite que quienes promueven proyectos conozcan de antemano cuáles son los requisitos correspondientes a cada tipo de iniciativa. En términos prácticos, se busca reducir la incertidumbre y hacer que la evaluación ambiental sea un proceso más claro, previsible y transparente.
Entre las herramientas que el ministro considera fundamentales se encuentra SIGEO-RD, una plataforma de información geoespacial creada para apoyar las decisiones relacionadas con el territorio. Su importancia radica en algo aparentemente sencillo, pero decisivo: antes de decidir qué puede hacerse en un lugar, es necesario saber qué existe allí y cuáles son sus condiciones.
La plataforma comenzó con 19 capas de información y actualmente dispone de 42. Entre los datos incorporados figuran informaciones sobre áreas protegidas, zonas de amortiguamiento, terrenos agrícolas, áreas susceptibles a inundaciones y otras variables que permiten evaluar las características ambientales y productivas de distintos puntos del país.
La transformación digital también está permitiendo ordenar información que anteriormente se encontraba dispersa. Esto facilita conocer cuáles proyectos han sido autorizados, dónde están localizados y qué tipo de actividad desarrollan. El objetivo no es acumular datos como quien guarda documentos en un viejo archivo que nadie vuelve a abrir, sino convertirlos en herramientas útiles para planificar.
De acuerdo con el ministro, durante los últimos dos años fueron aprobados más de 13,500 permisos, vinculados con inversiones superiores a US$30,000 millones. La información generada puede organizarse por sectores y territorios y, además, servir de apoyo a otras instituciones públicas en sus procesos de planificación.
Henríquez adelantó que el Ministerio continuará incorporando herramientas que permitan visualizar de manera territorial la permisología ambiental. Con ello se pretende elevar los niveles de transparencia, facilitar la identificación de proyectos autorizados y detectar con mayor precisión posibles conflictos relacionados con el uso del suelo.
En su exposición, el ministro también dedicó especial atención al agua, un recurso que definió como estratégico para el futuro de la República Dominicana. Su importancia atraviesa prácticamente todos los ámbitos de la vida nacional: desde la salud y la producción agrícola hasta el turismo y el funcionamiento de las comunidades.
Una parte significativa del agua que utiliza el país tiene su origen en ecosistemas que se encuentran bajo protección. De ahí que conservar esos espacios no sea únicamente una tarea ambiental, sino también una forma de proteger actividades económicas y servicios esenciales.
El problema, explicó, es que la institución tiene bajo su responsabilidad la vigilancia de cientos de cuencas y miles de kilómetros de territorio sometidos a distintas presiones. La expansión urbana, las actividades productivas y la demanda de materiales y agregados generan retos que difícilmente pueden ser enfrentados únicamente con inspectores desplazándose físicamente de un punto a otro.
Por esa razón, la modernización de la fiscalización contempla el uso de plataformas y herramientas tecnológicas capaces de ampliar el alcance de la vigilancia, mejorar la transparencia y permitir una presencia institucional más efectiva. La tecnología, en este caso, no sustituye al funcionario; le permite llegar más lejos.
Otro de los pilares de la transformación es la creación de una base nacional de conocimiento ambiental. El Ministerio trabaja en la recopilación de investigaciones científicas y técnicas producidas durante aproximadamente las últimas dos décadas, al tiempo que procura incorporar los aportes de universidades y centros académicos.
La intención es construir un repositorio que reúna tesis, investigaciones y otros estudios relacionados con los recursos naturales dominicanos. Con ello se busca aprovechar el conocimiento ya producido, evitar que investigaciones similares se repitan innecesariamente y, sobre todo, contar con una base científica que ayude a respaldar las decisiones.
Henríquez reconoció que el futuro de la gestión ambiental estará marcado por decisiones complejas. Precisamente por eso, sostuvo que esas determinaciones deben apoyarse en información confiable y análisis científico.
Sin embargo, el ministro dejó claro que ninguna plataforma, por avanzada que sea, puede sustituir al principal componente de una institución: su gente. La transformación de Medio Ambiente también requiere fortalecer el capital humano, formar profesionales especializados y crear condiciones que permitan conservar el talento dentro del servicio público.
Desde su perspectiva, el Estado debe proporcionar oportunidades para que sus especialistas desarrollen una carrera profesional dentro de las instituciones. La tecnología, los datos y la automatización deben servir para multiplicar las capacidades de los equipos, no para convertir la modernización en una simple colección de computadoras nuevas.
República Dominicana continuará enfrentando el desafío de equilibrar el crecimiento económico con la conservación de sus recursos naturales. Y ese equilibrio, lejos de ser una fórmula sencilla, se parece más a caminar sobre una cuerda floja: avanzar es indispensable, pero perder de vista el entorno puede tener un costo que termine pagando toda la sociedad.
Los más de 13,500 permisos aprobados y las inversiones superiores a US$30,000 millones asociadas a esos procesos reflejan el dinamismo de la economía nacional, pero también la responsabilidad que recae sobre el Ministerio de Medio Ambiente para garantizar que ese desarrollo pueda realizarse de manera sostenible.
En ese escenario, Ministerio Inteligente busca dejar una estructura institucional más preparada: con información territorial organizada, procesos digitales, mayor transparencia, mecanismos de fiscalización fortalecidos, conocimiento científico disponible y servidores públicos mejor capacitados.
El reto no consiste únicamente en modernizar una institución. Consiste en prepararla para decidir mejor cuando los intereses del desarrollo y la conservación entren en tensión, porque tarde o temprano ocurrirá.
Henríquez insistió en que el país tendrá que enfrentar decisiones difíciles y que la respuesta deberá estar sustentada en datos, conocimiento científico y una visión de largo plazo. La transformación impulsada desde el Ministerio de Medio Ambiente procura precisamente eso: acompañar el crecimiento dominicano sin hipotecar los recursos que hacen posible ese crecimiento.
Porque proteger el agua, los bosques, los suelos, los ecosistemas y la biodiversidad no significa ponerle freno al desarrollo. Significa procurar que ese desarrollo tenga futuro.


